TEIRESIAS in «Die Bakchen»

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Acto II 

Tiresias, Cadmo, Penteo y el coro. 

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TIRESIAS: Cuando un hombre prudente tiene en el hablar buen principio, no es gran cosa hablar bien, mas tú tienes la lengua rápida como si pensaras, y en tus palabras no hay razones. Hombre audaz y que sabe hablar, ciudadano malo es cuando no es sensato. Este demonio nuevo del que tú haces burla no podría decir yo a qué grandeza llegará en Grecia. Porque, oye, joven, dos cosas son lo primero para los hombres: la diosa Deméter, que es Tierra, llámala como quieras, la que cría en seco a los mortales, y el que vino para lo contrario, el hijo de Sémele, que inventó la húmeda bebida del racimo y la trajo a los hombres, el que libra a los míseros mortales de pena cuando se llenan de jugo de la viña, y el sueño y el olvido de los males cotidianos da, y no hay otro remedio de los males. Él escancia para los dioses y es un dios, que por él tienen los hombres los bienes. ¿Y te burlas de él porque estuvo cosido de Zeus en el muslo? Yo te explicaré cómo esto es así. Después que le arrebató de entre el fuego del rayo Zeus, llevó a la criatura al Olimpo, y al dios quería Hera arrojar del cielo: mas Zeus la contestó con una treta digna de un dios. Rasgó una parte del éter que rodea la tierra, y formó una prenda dada a la enemistad de Hera, y con el tiempo, de él dicen los mortales que fue criado en el muslo de Zeus, alterando el nombre, porque él, siendo dios, de la diosa Hera fue prenda, y componiendo una leyenda. Profeta es este demonio, porque lo báquico y lo delirante tienen mucha fuerza adivinatoria: así, cuando el dios entra en abundancia en el cuerpo, decir el futuro a los embriagados hace. De Ares ha tomado participación, y a un ejército armado y en filas el terror le domina antes que lanza le alcance: esta locura también viene de Dioniso. También será visto en las rocas de Delfos saltando con pinos en la cumbre de doble cima, y blandiendo y sacudiendo el ramo báquico, grande en toda Grecia. Penteo: hazme, pues, caso a mí. No te envanezcas de que la fuerza da autoridad a los hombres, ni si lo crees con creencia insensata, te fíes de tu cordura: recibe al dios en el país y brinda y danza y corona tu cabeza. Dioniso no obligará a las mujeres a ser sensatas en el amor, mas en la naturaleza incide el ser por siempre cuerdo. Esto hay que mirar; también en las fiestas báquicas, la que es prudente no se corromperá. Mira, tú disfrutas cuando a las puertas de tus murallas están muchos, y en el nombre de Penteo se magnifica la ciudad: también él me parece que goza cuando le honran. Por eso yo y Cadmo, del que te ríes, con yedra nos coronaremos, y danzaremos, pareja canosa, pero, sin embargo, hemos de bailar, y no lucharé contra un dios por hacer caso de tus palabras. Estás loco lastimosamente, y no hay remedios que puedan curarte, y no por falta de ellos deliras.